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Un entrenador que trabaja con un coachee tiene la tarea de aclarar la conversación para ser efectivo. En esencia, no es para el entrenador saber, sino para el entrenado tener claro su propia situación, metas y métodos. Como parte de la ética de un coach, no buscamos coachees, ni preguntamos sin rodeos cuáles son los problemas de un coachee. Esto, de hecho, los pone a la defensiva ya que no muchos admitirían ante un entrometido que tienen problemas. La verdad es que todos tenemos problemas. Solo buscamos a las personas más confiables para compartirlas.
Cuando un coachee acude a usted, el entrenador, las tres preguntas más poderosas que puede hacer son qué, cómo y cuándo (WHW) en relación con su solución (no el problema). Así, mientras que el coachee puede estar enfocado en el problema, el entrenador está enfocado en la solución. Para que el WHW sea efectivo, el entrenador debe aplicar el APA: Reconocer, Pausa y Preguntar. Tomemos, por ejemplo, un coachee que te dice: "Tengo un problema". En lugar de encontrar la causa raíz del problema, inmediatamente dices lo siguiente:

  • Reconocer: "Escuché que te enfrentas a un problema que es…"
  • Pausa: Permita que se dé cuenta de que está escuchando y comprenda que están dispuestos a dejar que los ayude.
  • Pregunte: Pregunte lo siguiente WHW en cualquier forma necesaria:
  1. P1: "¿Qué quieres lograr?"
  2. P2: "¿Cómo quieres lograrlo?"
  3. P3: "¿Cuándo quieres lograrlo?"

(Repetir la APA en todos los niveles de Q1-Q3) Estas preguntas básicas son menos para obtener respuestas precisas y más para preparar al cliente para comenzar a pensar en estas respuestas de manera estructurada. Sin embargo, cada pregunta tiene un seguimiento esclarecedor que explorará sus convicciones, motivaciones, opciones y planificación. Para Q1, los clarificadores de muestra podrían ser:

  • "¿Qué quieres decir con eso?", y
  • "¿Por qué es importante que logres esto?".

Para Q2, los clarificadores de muestra podrían ser:

  • "¿Qué otra cosa?" (para provocar más opciones) y continuar hasta que el coachee no tenga nada más que agregar.
  • Siga esto con una elección: "De todas estas opciones de cómo quiere lograr su objetivo, ¿con cuál quiere comenzar?" y esperar a que elijan uno.

Para Q3, los clarificadores de muestra pueden ser:

  • "¿Cuándo quieres lograr esto?", o
  • "¿Cuándo quieres empezar a hacer esta opción?" dependiendo de la situación y la convicción del coachee.
  • Continúe con "¿Cómo sabe que ha actuado de acuerdo con lo anterior?", o
  • "¿Cuál será la evidencia de que has logrado tu objetivo?"

Cuando haya navegado esta conversación hacia una solución, ciérrela con esta pregunta: "¿Cómo se siente ahora que hemos tenido esta conversación?" Si la respuesta viene con una respuesta emocional: " Guau… Me siento mucho mejor. Es como si me hubieran quitado un gran peso de encima", esto indica un cambio genuino. Sin embargo, si la respuesta es evasiva, "Sí, supongo… No puedo asegurarlo", entonces el proceso de coaching no tuvo el impacto deseado en el coachee por varias razones. Continúe el proceso cuando sea conveniente hasta que vea evidencia de un cambio positivo en el compromiso o detecte que la persona es imposible de entrenar. Esto requiere un enfoque diferente que no cubriremos aquí. En definitiva, los coachees requieren de un coach no para aportar soluciones, sino para facilitar sus propios procesos de pensamiento para clarificar y comprometerse con las opciones que eligen. Esto preserva su independencia y también les permite ser responsables y responsables de sus propias acciones. El coaching es una habilidad que todos los líderes y gerentes deben tener para mantener a su fuerza laboral motivada y comprometida. Aprende a entrenar hoy y ayuda a las personas que te rodean a alcanzar su potencial.

Video: clarity coaching questions